El CEO de ASML sobre su monopolio: nadie nos va a quitar el trono
Christophe Fouquet habló sin rodeos en el Milken Institute: ASML no ve rival real en el horizonte. Analizamos qué significa eso para la cadena de suministro de chips y, por extensión, para la IA.
Fabricar los chips que ejecutan los modelos de IA más exigentes del momento —desde Claude Opus 4.7 hasta los aceleradores de última generación— depende de máquinas de litografía que solo una empresa en el mundo sabe construir. ASML, con sede en Eindhoven, tiene ese monopolio desde hace años, y su consejero delegado no parece perder el sueño por ello.
El pasado martes 5 de mayo, Christophe Fouquet se sentó con TechCrunch en la terraza de su hotel de Beverly Hills, antes de su intervención en el Milken Institute Global Conference. Relajado, traje azul, sin aparente ansiedad competitiva. Cuando la conversación derivó hacia posibles rivales, su mensaje fue nítido: nadie está en condiciones de amenazar la posición de ASML en el mercado de litografía EUV (Extreme Ultraviolet). No a corto plazo. Probablemente no a medio plazo tampoco.
Qué hace que ASML sea irremplazable
Las máquinas EUV de ASML —y su versión más avanzada, High-NA EUV— son el cuello de botella físico de la industria de semiconductores. Sin ellas, no hay nodos de proceso por debajo de los 7 nm a escala comercial. Cada unidad contiene más de 100.000 componentes, requiere años de cadena de suministro coordinada y se entrega en decenas de camiones y aviones de carga. El precio de una unidad High-NA supera los 350 millones de euros.
Esa complejidad es, precisamente, la barrera de entrada. No se trata de una ventaja de software que alguien pueda replicar en dieciocho meses. Es conocimiento acumulado durante décadas, patentes entrelazadas y relaciones con proveedores especializados que no existen en duplicado. Fouquet lo sabe, y lo dice sin eufemismos.
China lleva años intentando desarrollar una alternativa doméstica a través de SMEE (Shanghai Micro Electronics Equipment), pero los analistas del sector coinciden en que la brecha tecnológica sigue siendo de al menos una generación completa —posiblemente dos— respecto a lo que ASML ofrece hoy.
Por qué importa esto a quien trabaja con IA
Para los equipos que despliegan o desarrollan sobre Claude u otros LLMs grandes, la cadena que va de ASML a Anthropic es más corta de lo que parece: ASML fabrica las máquinas → TSMC y Samsung producen los chips → Nvidia, Google y otros diseñan aceleradores → los centros de datos los ejecutan → los modelos funcionan.
Si ese primer eslabón se tensara —por restricciones de exportación adicionales, por un accidente geopolítico o por simple capacidad limitada— el efecto se propagaría hacia arriba en cuestión de meses. Ya ocurrió de forma parcial con los controles de exportación estadounidenses a China en 2023-2024, que obligaron a ASML a retirar licencias de venta para sus equipos más avanzados.
Fouquet no entró en detalles sobre las restricciones de exportación durante la entrevista publicada, pero el contexto geopolítico es inseparable de cualquier conversación sobre ASML en 2026. La compañía opera en un espacio donde la política comercial puede cambiar su cartera de clientes de un trimestre para otro, independientemente de lo que haga la competencia.
La paradoja del monopolio cómodo
Hay algo llamativo en la serenidad con que Fouquet habla de la posición de su empresa. Los monopolios técnicos tienden a generar dos reacciones externas: regulación o inversión masiva para romperlos. En el caso de ASML, ambas fuerzas existen —la UE vigila, y China invierte— pero ninguna ha producido todavía un resultado tangible.
Lo que sí ha cambiado es la presión sobre los plazos de entrega. La demanda de capacidad de fabricación de chips para IA ha disparado los pedidos, y ASML lleva varios trimestres con lista de espera. Eso no es señal de un monopolio dormido: es señal de un monopolio al límite de su capacidad productiva, intentando escalar una manufactura que por definición no escala fácilmente.
Para el ecosistema de IA en general, la conclusión práctica es incómoda: la abundancia de cómputo que hoy permite ejecutar modelos con ventanas de contexto de un millón de tokens depende, en última instancia, de una sola empresa neerlandesa que fabrica unas pocas decenas de máquinas al año.
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Opinión EP: Que el CEO de una empresa con semejante posición estructural pueda decir en público «nadie nos va a alcanzar» sin que suene a fanfarronada dice mucho del estado real del sector. Es una situación que debería incomodar a cualquiera que piense en la resiliencia a largo plazo de la cadena de suministro de IA, no solo a los reguladores.
Fuentes
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