En Meta Connect las gafas inteligentes estuvieron por todas partes
TechCrunch describe un Meta Connect dominado por las gafas inteligentes. Repasamos de dónde viene la apuesta de Meta y qué supone para quien desarrolla asistentes de IA.
En febrero de 2025, EssilorLuxottica, el grupo que fabrica las gafas de Meta, anunció que había vendido dos millones de Ray-Ban Meta desde su lanzamiento en octubre de 2023 y que ampliaría su capacidad de producción hasta diez millones de unidades anuales antes de que acabara 2026. Ese horizonte ya está encima de la mesa, y la última edición de Meta Connect encaja con él.
Según la crónica que TechCrunch publicó el 25 de septiembre, las gafas inteligentes estaban por todas partes en el evento. La compañía detrás de Facebook e Instagram quiere que sus usuarios sigan conectados al mundo digital a través de una línea de gafas que no deja de crecer, y Connect ha servido este año como escaparate de esa apuesta.
De accesorio curioso a línea de producto
El recorrido ha sido rápido. Las Ray-Ban Stories de 2021 eran poco más que una cámara con altavoces. La siguiente generación, ya con la marca Ray-Ban Meta, incorporó en 2023 el asistente Meta AI y convirtió las gafas en un dispositivo al que se le habla. En 2025 llegaron las Oakley Meta, orientadas al deporte, y en la edición anterior de Connect la compañía presentó las Meta Ray-Ban Display, con una pequeña pantalla en la lente derecha y una pulsera, la Meta Neural Band, que interpreta la actividad eléctrica de los músculos de la muñeca para controlar la interfaz. Salieron a la venta en Estados Unidos por 799 dólares.
La lógica comercial se entiende bien: varias gamas y precios apoyados en marcas del catálogo de EssilorLuxottica, con la idea de que las gafas con IA dejen de ser un producto de nicho y pasen a ser algo que se compra en la óptica del barrio.
El hilo común de todos esos modelos es Meta AI. Sin el asistente, las gafas serían una cámara cómoda; con él, se convierten en la puerta de entrada de Meta a un tipo de interacción que no depende del móvil ni de las tiendas de aplicaciones de Apple y Google, un objetivo que Mark Zuckerberg lleva años persiguiendo.
Por qué importa a quien construye con IA
Las gafas cambian las condiciones en las que se usa un asistente. No hay teclado y, en la mayoría de modelos, tampoco pantalla. La entrada es la voz y lo que capta la cámara; la salida, audio en el oído o unas pocas líneas de texto. Eso obliga a respuestas cortas, a latencias bajas y a un asistente que entienda el contexto visual sin que el usuario tenga que describirlo.
Para desarrolladores, la novedad relevante de 2025 fue el Wearables Device Access Toolkit, con el que Meta empezó a abrir a las apps móviles el acceso a la cámara y el audio de sus gafas. Si ese acceso se amplía, las gafas pueden funcionar como sensor para asistentes de terceros, incluidos los construidos sobre la API de Claude, siempre dentro de los permisos que Meta decida conceder. Hoy es un terreno muy controlado por la plataforma, pero conviene seguirlo de cerca.
Para quién es útil y qué lo frena
Las marcas y las agencias tienen un motivo concreto para prestar atención: el contenido grabado en primera persona y las búsquedas por voz e imagen ganan peso con cada dispositivo vendido. Los equipos de producto que diseñan asistentes tienen otro: lo que funciona en una ventana de chat no se traslada tal cual a una conversación de diez segundos mientras alguien camina por la calle.
El freno sigue siendo la privacidad. Una cámara siempre disponible en la cara de otra persona plantea dudas que el piloto LED de grabación no resuelve del todo, como mostraron en 2024 dos estudiantes de Harvard al combinar unas Ray-Ban Meta con reconocimiento facial para identificar a desconocidos en la calle. En Europa, además, el RGPD y la normativa sobre IA condicionan qué funciones llegan y en qué plazos.
En ElephantPink lo leemos como una pista sobre dónde va a vivir el asistente en los próximos años: menos en una pestaña del navegador y más en objetos que llevamos encima. Para quien diseña agentes, lo práctico es empezar a pensar en respuestas breves y habladas que funcionen sin pantalla, lleve el dispositivo el logo que lleve.
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